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lunes, 19 de noviembre de 2012


Psiquiatría en la RED y en español: otoño de 1999.

Porras, S. y Llamas, M.
Miembros de la SPCV (ESPAÑA-UE).
Hace unos días leíamos en un diario de tirada nacional que el gobierno socialista promocionó a los profesores universitarios para que publicaran en inglés, dándoles unas pequeñas ayudas económicas; éstas son insignificantes, pero se sigue publicando en inglés por cuestión de prestigio profesional.
Hasta hace nada, el mayor inconveniente de esta forma de expresarse consistía en que los trabajos de nuestros profesores se conocían en el resto del mundo y se ignoraban en nuestra lengua.
Este problema ha quedado resuelto gracias a Internet: Mario Mendoza, profesor de la Universidad de Cartagena de Indias, tiene publicado, en español, un trabajo titulado Patogenia del síndrome de Hermógenes. Descripcióndel síndrome de Adriano, en una revista electrónica de Medicina Interna de Colombia; nosotros se lo hemos publicado en la Revista Electrónica de la Sociedad de Psiquiatría de la Comunidad Valenciana, en español, y el 4 de diciembre de 1999 se lo publicó en ingles "The Lancet"; es un ejemplo de cómo se van a hacer las cosas en el futuro, que es nuestro presente.
La información se divulgará por cualquier medio y las editoriales se adaptarán a las nuevas formas como ya comentábamos en nuestro artículo "invierno de 1998". Los expertos podrán decir lo que es correcto metodológicamente o no, pero en último extremo será el lector quien decidirá qué va a leer. La información se va a presentar al posible lector por cauces diversos. Se puede abordar el problema desde distintos niveles de intereses:
  1. el de los profesionales,
  2. el de los pacientes y sus allegados,
  3. el de las editoriales gráficas o electrónicas,
  4. el de la administración...
La información es cosa de todos y sigue restringida a unos pocos y seguirá así hasta que no se acceda a ella desde el sofá de nuestros salones y compita con la información o deformación que se recibe pasivamente de la televisión. Esta, la radio y el teléfono no suelen faltar en ningún rincón de nuestro país, cosa que no se podría afirmar de otros lugares del globo con lenguas de origen ibérico.
Internet no es aún un medio de masas como la radio, el periódico o la televisión, pero aspira a serlo.
En otoño de 1999 el gobierno español divulga las intenciones de hacer llegar Internet para el 2003, a las escuelas y bibliotecas rurales del país; esperamos que no olvide que existe la concentración escolar y son muchos los núcleos rurales sin escuela, ni biblioteca, ni taberna y citamos a ésta porque en nuestro país en torno a 1960 era el único sitio a donde llegaba el periódico cuando no había teléfono, pero sí radio afortunadamente (¿la transmisión de datos futura emulará la tecnología radio? ¡sin duda!), para los cuarentones y cincuentones de hoy y que proceden de núcleos rurales. Las cosas se suelen pensar para consumo de masas en ciudades y en términos de rentabilidad económica. Quizás por esto es importante para los periféricos, que la televisión integre ya a Internet como ha hecho con el teletexto. La búsqueda activa de información ha sido el éxito de la enciclopedia en casa.
La información sobre la salud siempre fue exitosa en cualquier medio de difusión y lo es ya en Internet; lástima que en español y en psiquiatría sea aún escasa, a pesar de lo cual la población identifica las patologías, pero no sabe que hacer, ni a donde dirigirse, siendo motivo de consultas estas cuestiones a través de los correos electrónicos de las sociedades médicas. En estos días se publica en la prensa que un grupo de investigadores ingleses detectan si una persona tiene problemas con la anorexia y la bulimia con cinco preguntas ¿detectar la patología es el problema?, quizás sí; un grupo de expertos español utiliza una encuesta con menos de 10 preguntas en semanarios nacionales ¿para hacerse una idea de los depresivos que la contestan entre los lectores que accedan a rellenar el cuestionario en serio o jugando?, ¿para contactar con la patología que se busca y encaminarla hacia una asistencia adecuada?. Estos estudios suelen servir para conseguir recursos encaminados a problemas reales de la población que no se tratan adecuadamente. Los profesionales con datos en la mano recurren al político para que la administración derive recursos sanitarios hacia tal o cual problema.
A los profesionales nos gusta revisar temas y cada vez se recurre más a la red con escasos éxitos de momento y con resultados más que gratificantes en el futuro que es hoy ya. Estamos perdiendo la timidez, escribiendo en este medio, cada vez con más descaro y es un fenómeno imparable. Es lícito que la universalidad del conocimiento se divulgue en cursos, coloquios etc. y sean rentables para quienes trabajan en ello; ¿se ocultará la información por quienes participan de esta forma de ganarse la vida?, sinceramente creemos que no; de momento se han lanzado a Internet para ofertar sus productos y la docencia in vivo sigue siendo insustituible por la palabra o la imagen en la red. Cierto que en medicina se compite por dar a conocer avances y todos quisiéramos llegar los primeros por cuestión de prestigio, sin embargo es la profesión que menos protege los derechos de autor. Quien recibe una aprendizaje se prepara de alguna forma para poder divulgar los conocimientos y sin embargo no se deja de impartir curso tras curso. Solo les falta perder el miedo a la Red y desde aquí invitamos, una vez más, a que los profesionales divulguen sensatamente parte de lo que saben muy bien hacer; de momento los cursos se anuncian en Internet y en el futuro parte, sino toda la información, estará en la red. Los contenidos de las clase universitarias no se recogerán en papel y bolígrafo por el estudiante, no tendría sentido; las clase serán más prácticas y quien no se incorpore a las nuevas tendencias quizás no acabe jubilándose de profesor porque lo hayan reciclado a otra cosa.
Los pacientes y parientes dan bandazos cuando se ponen a buscar ayuda y acaban encontrando el lugar y al profesional adecuado unas veces a la primera y las más a la última. La divulgación de qué hacer, a donde acudir es una labor que las instituciones se están encargando de hacer con menor éxito del que proclaman generalmente; los recursos son escasos y los problemas desbordantes. En las sociedades de enfermos de distinta índole ya se consigue una información de alto nivel y te puedes quedar sorprendido de los conocimientos de un paciente sobre su enfermedad, tratamiento, pronóstico, hábitos higiénicos ,etc. La población recurre a Internet tanto o más que muchos profesionales y va en aumento la pericia del navegante.
La información ha sido rentabilizada por los grupos editoriales, que son empresas con ánimo de lucro; lo mismo va a ocurrir con la información en Internet, con la diferencia, de que cada vez habrá en la red más información de interés gratuita, porque habrá grupos de empresas interesadas en que sean así las cosas y los profesionales seguirán, por prestigio, colgando artículos en la red de forma altruista y sin otro lucro que el de divulgar su pensamiento o su trabajo. En una sociedad mercantil es difícil entender esto, pero se comprenderá más fácil si se entiende que el prestigio genera recursos en cualquier sociedad.
Los derechos de autor, es un tema que retrasará en Medicina el que los contenidos que conlleven imágenes sean divulgados con presteza, por ejemplo los atlas de anatomía, las fotos de campos quirúrgicos, histología etc., van a precisar de grandes dibujantes, a no ser que las editoriales renuncien a los derechos de copia y eso no parece viable de momento. Sin embargo con la palabra escrita Cervantes Virtual de la universidad de Alicante está haciendo una divulgación electrónica de los clásicos españoles, con la ayuda de instituciones bancarias privadas, que no va a tener precio.
La dispersión de la información será solventada poco a poco por los tornillos temáticos, empresas, sociedades y fundaciones, quienes agruparan lotes de información relacionada, evitando al navegante grandes perdidas de tiempo al facilitar las búsquedas.
En el invierno de 1998 encontramos en español menos de 30 enlaces con páginas de psiquiatría, en unas semanas del otoño de 1999 vean y sorpréndanse en www.psiquired.blogspot.com

jueves, 6 de septiembre de 2012

Diagnóstico diferencial del teatro de la vida

                                                                       



Diagnósticos categoriales y dimensionales.


¿Son suficientes?

Diagnóstico diferencial del teatro de la vida
Salvador Porras Obeso. Navidad 2005.
He tenido un sueño: un señor calvo sentado en una mesa tenía encima de su cabeza una especie de brazo que se introduce en su cráneo y saca  primero una cosa irreconocible y detrás sale la misma cara del señor calvo, lampiña y sin arrugas y ¡Oh! sorpresa, detrás saca otra cara similar, de gemelo o clónica y de repente la cabeza de donde salen tales cosas y cabezas envejece o se vuelve rugosa tal como ET  o como esos ancianos venerables y sabios que salen en las películas modernas como el señor de los anillos o la guerra de las galaxias.
Uno no sueña estas cosas por casualidad, uno inicia una  pequeñas vacaciones unas semanas después de que le inviten a escribir algo sobre diagnósticos en psiquiatría y durante un viaje de varios cientos de kilómetros le vienen a la cabeza viejos pensamientos no escritos aún ; lástima que uno no es buen pintor o escultor o que un sueño no sea gravable, pero la visión cinematográfica de la escena descrita goza de la condensación necesaria y suficiente para desarrollar ideas que sin duda me han costado años elaborar tras poner el oído aquí y ojear allá o lo que ahora se llama formación continuada.
¿Somos el resultado de nuestros ancestros incluso en la forma de enfermar? Huyendo de la predestinación absoluta hay un porcentaje de verdad y otro de azar. Un observador externo que conoce a nuestras familias desde hace varias generaciones puede decir de un miembro de estas: “es clavadito a su abuelo materno” no solo en el biotipo sino en el comportamiento; el azar hace que la mayoría de los miembros de esa familia se escapen a este dicho o similares. La mayoría de las formas irreconocibles disponen de un tiempo para ser unas caras limpias y reconocibles hasta llegar a la rugosidad de la visión (invertir el proceso del sueño). ¿Describe la escena la biografía del individuo?: nacer, crecer y morir en un medio cambiante durante millones de años. Un acontecimiento que parece existir en el micro y el macro mundo, todas las células de nuestro cuerpo se regeneran permanentemente, nacen, crecen y mueren irremediablemente en un tiempo finito, a veces intervienen noxas o enemigos que acortan los tiempos (infecciones por ejemplo o las enfermedades autoinmunes) y a veces el crecimiento se acelera (el cáncer por ejemplo).Una parte de cada individuo es pasado predeterminado (genética molecular, cambios evolutivos)  y otra parte es futuro moldeable (aprendizaje cultural, adaptación al medio) y la variabilidad es infinita si bien las manifestaciones del enfermar son finitas. Con la información genética se pone en marcha el desarrollo embrionario que no es perfecto y genera estructuras que fallan antes del alumbramiento o después, bien en la infancia o adolescencia o más tarde; hoy está de moda pensar que en las esquizofrenias el cableado entre distintos centros cerebrales se hizo defectuosamente durante el neurodesarrollo cerebral y la expresión de la enfermedad suele empezar en la adolescencia. Por un lado parece existir un reloj biológico con fecha de caducidad y a partir de la cual aparecen disfunciones menores, mayores y terminales y por otro un peri mundo que favorece o dificulta la exactitud del reloj, en otras palabras que la vida sea un camino de rosas o de espinas.
¿Qué hace la medicina o la psiquiatría?..pues recoger un inventario de múltiples signos y síntomas, que de forma dicotómica estarán presentes o ausentes, lo que supone  que si están presentes durante un tiempo un cluster de síntomas constituyen entidades sindrómicas cualitativas consensuadas hasta poder hablar de tal o cual trastorno o enfermedad. Esta forma de proceder nos lleva a un diagnóstico categorial que suele ser multiaxial y tipológico como DSM y CIE (diagnóstico psiquiátrico, somático, personalidad, repercusión social y laboral).
Para entendernos pongamos primero el ejemplo médico de los biotipos humanos que son :asténicos, leptosómicos, pícnicos y atléticos y además todas las combinaciones posibles solapándose y quedando los biotipos puros reducidos a porcentajes escasos. Si en segundo lugar lo aplicamos a los síndromes psiquiátricos usaremos varios ejes: uno para cuadros clínicos más o menos definidos: psicosis, neurosis, etc…otro para los   comportamiento y nos encontramos con trastornos de personalidad tipo A, B y C que a su vez se subdividen haciendo un árbol taxonómico en donde los trastornos típicos son escasos ya que se solapan las conductas y no queda más remedio que hablar del ESPECTRO (uno tiene un poco de :ansiedad y obsesiones y fobias e impulsividad, etc. en mayor o menor medida) y a esto se le suele llamar diagnóstico categorial multiaxial.
Este es el mito de la caverna de Platón: Se entrevista a una persona y se buscan los síntomas que yo ya tengo agrupados en mi cabeza y coloco sus síntomas en uno de los
Grupos o si se solapan varios grupos hablaré del espectro y no sabré que grupo pesa más. Total que la forma de proceder categorialmente es necesaria pero quizás no suficiente.
Procedamos ahora de otra forma: tenemos presente un síntoma que tenemos que cuantificar por ejemplo en su intensidad..poca, regular mucha…¿le ponemos una cruz o cinco?..¿y cual es la causa del síntoma, su etiopatogenia?..¿a los problemas de la vida, a la menopausia, a la desnutrición?..¿y cual es su evolución?,¿cursa con/sin deterioro?, a lo largo de la biografía si recurre la enfermedad, ¿el síntoma es siempre igual en su expresión de gravedad en los distintos episodios ? , ¿es el síntoma un continuum desde lo leve a lo grave?..todo esto es lo que se llama intentar el diagnóstico dimensional que tiene más que ver con la lógica Aristotélica y el análisis multifactorial. Luego vuelva a estas líneas, pero ahora navegue sobre un ejemplo práctico que dos autores españoles se han dignado escribir en español de una forma estructurada y didáctica: Psicopatología y clasificación de los trastornos depresivos.
¿Ya lo han leído? Sigamos pues preguntándonos si la integración de los modelos categoriales y dimensionales son necesarios y suficientes. Son una excelente aproximación al diagnóstico diferencial del teatro de la vida, pero he de invitarles a leer a otro autor español que nos habla de la inespecifidad de los síndromes en: Problemas y conjeturas de la psiquiatría actual. Solo un ejemplo muy ilustrativo: se encuentra el explorador con un individuo fatigoso con dolor precordial y pone en marcha todo el dispositivo de pruebas para diagnosticar un problema cardiaco y nos hay hallazgos que lo confirmen, por exclusión decide que se encuentra ante una crisis de angustia…como observarán las manifestaciones son similares y limitadas pero la causa difiere en dos palmos y no hablemos del pronóstico, etc…
Y es hora de acabar el cuento: agradecer a los ancestros que nos hayan permitido discurrir por el teatro de la vida y a las generaciones venideras que no se rían tanto de los modelos con los que nos ha tocado convivir y pedir disculpas por recomendar lo que nos han recomendado siempre:”no parar de leer”, “no dejar de soñar” pues al parecer la vida es sueño..¿no os suena?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Respuesta de TSH tras estimulación con TRH en población alcohólica. Estudio en pacientes con cirrosis alcohólica y alcoholismo sin afectación hepática.


Respuesta de TSH en Enólicos con y sin Cirrosis


Respuesta de TSH tras estimulación con TRH en población alcohólica. Estudio en pacientes con cirrosis alcohólica y alcoholismo sin afectación hepática.

Porras Obeso S.*, Ortuño Cortés J.**, García García A.**, Ortiz Díaz F.***, Vidal Peracho C.****
* Psiquiatría Hospital Gral. Elda. ** Digestivo Hospital Gral. Elda. *** Residente medicina familiar y comunitaria, Hospital Gral. Elda. ****Endocrinología Hospital Gral. Elda.
INTRODUCCIÓN:
Las consecuencias a largo plazo del alcoholismo sobre el eje hipotálamo-hipofisario han sido estudiadas en alcohólicos con y sin afectación hepática, durante un periodo de abstinencia de al menos una semana sin ingesta alcohólica; algunos estudios incluso los han seguido durante tres o cuatro semanas de abstinencia, entre los cuales nos incluimos.
Algunos estudios encuentran niveles de TSH basales substancialmente más bajos de lo normal (1,2), mientras que en otros no aparecen significativas dichas diferencias (3,4,5).
Una respuesta de la TSH a la TRH disminuida es el hallazgo más consistente encontrado en múltiples estudios (2, 5-13). Dos no encuentran diferencias significativas en la respuesta de TSH a TRH, aunque sí hallan una tasa importante de respuestas aplanadas (14,15). Otros ni siquiera encuentran alterada la respuesta de TSH a la TRH (16,17). Por otro lado, errores metodológicos así como la ausencia de grupo de control hace difícil establecer estimaciones precisas.

OBJETIVOS:
Conocer la respuesta de TSH tras la administración de TRH en población alcohólica y si existen diferentes respuestas en pacientes con cirrosis hepática alcohólica y alcoholismo sin afectación hepática.

MATERIAL Y MÉTODOS:
Se estudiaron 22 pacientes con antecedentes de ingesta enólica habitual, de los cuales 73% (N=16) eran varones y 27% (N=6) eran mujeres. La edad media era de 47’3± 11 años. Del total de la población alcohólica un 36% (N=8) presentaban criterios de cirrosis hepática (biopsia hepática), un 64% (N=14) no presentaban afectación hepática secundaria a la ingesta alcohólica. La población control comprendía 19 pacientes con edad media de 23± 10 años, un 37% (N=7) eran varones y un 63% (N=12) eran mujeres.
Se les administró 400 mcrg. i.v. de TRH y se efectuaron extracciones de TSH a los 0, 15, 30, 60 y 120 minutos, efectuándose las determinaciones mediante RIA.
Los pacientes fueron estudiados en los siguientes grupos: población alcohólica (A), grupo control (C), grupo con cirrosis hepática alcohólica (CIR), grupo con alcoholismo sin afectación hepática (N-CIR), varones alcohólicos (VA), mujeres alcohólicas (MA), varones control (VC) y mujeres control (MC). El análisis estadístico se efectuó mediante los test de Mann Whitney y de Wilcoxon.

RESULTADOS:
TSH TRAS ESTIMULACIÓN CON TRH EN POBLACIÓN ALCOHÓLICA
GRUPOS

N

EDAD

0'

15'

30'

60'

120'
.

MEDIA +/- DE

A
22
47,3+/-11
2,9+/-2
13,4+/-9
13,9+/-9
8,9+/-7
6,4+/-5

CIR
8
41,2+/-8
3,5+/-3
13,9+/-11
15,2+/-12
8,3+/-8
8,4+/-7

N-CIR
14
48,9+/-13
2,7+/-3
16,6+/-14
16,4+/-14
11,4+/-10
6,4+/-6

VA
16
49,1+/-11
2,6+/-2
12,1+/-9
11,9+/-9
6,7+/-4
5,4+/-5

MA
6
42,1+/-12
3,7+/-2
16,8+/-7
19,2+/-10
14,8+/-9
9,2+/-6

C
19
23,0+/-10
1,5+/-1
11,2+/-8
12,1+/-7
8,3+/-4
4,4+/-2

VC
7
27,7+/-14
1,5+/-1
9,2+/-5
9,5+/-4
6,6+/-3
3,8+/-1

MC
12
20,1+/-7
1,5+/-1
12,4+/-9
13,6+/-8
9,3+/-5
4,7+/-2
A:
Grupo de alcohólicos
CIR:
Cirróticos alcohólicos
N-CIR:
Alcohólicos no cirróticos
VA:
Varones alcohólicos
MA:
Mujeres alcohólicas
C:
Grupo control
VC:
Varones control
MC:
Mujeres control

Gráfico 1: TSH TRAS TRH EN POBLACIÓN ALCOHÓLICA Y CONTROL.

Gráfico 2: TSH TRAS TRH EN POBLACIÓN ALCOHÓLICA Y SUBGRUPOS.

Gráfico 3: RESPUESTA DE TSH EN VARONES Y MUJERES ALCOHÓLICAS.

Se detectaron incrementos significativos de TSH tras la administración de TRH en todos los grupos estudiados (p < 0.05). No se detectaron diferencias significativas en los diferentes tiempos del test al comparar el grupo de alcohólicos con el grupo control, ni al considerar la población alcohólica según sexo con relación a población control similar. No hubo diferencias con relación al grupo control del grupo de alcohólicos cirróticos y no cirróticos. Tampoco las hubo entre los grupos de alcohólicos cirróticos y no cirróticos al ser comparados. Las mujeres alcohólicas mostraron mayores valores de TSH a los 60’ que los varones alcohólicos (p < 0.05).

CONCLUSIONES:
Tanto los valores basales como la respuesta de TSH tras la estimulación con TRH es similar en población alcohólica a la observada en población sana.
La respuesta de TSH en pacientes alcohólicos se muestra independiente del estado de afectación hepática (cirróticos y no cirróticos).
Los valores de TSH al cabo de 60’ tras la estimulación con TRH son más elevados en mujeres alcohólicas que en varones alcohólicos.
BIBLIOGRAFÍA:
  1. Loosen PT, Wilson IC, Dew BW, et al. Thyrotropin-releasing hormone (TRH) in abstinent alcoholic men. Am J Psychiatry 140:1145-1149, 1983.
  2. Garbutt JC, Mayo JP, Gillette GM, et al. Dose-response studies with thyrotropin-releasing hormone (TRH) in abstinent male alcoholics: evidence for selective thyrotroph dysfunction. J Stud Alcohol 52: 275-280, 1991.
  3. Agner T, Hagen C, Andersen BN, et al. Pituitary-thyroid function and thyrotropin, prolactin and growth hormone responses to TRH in patients with chronic alcoholism. Acta medica Scandinavica 220:57-62, 1986.
  4. Geurts J, Demeester-Mirkine N, Glinoer D, et al. Alterations in circulating thyroid hormones and thyroxine binding globulin in chronic alcoholism. Clin Endocrinol 14: 113-118, 1981.
  5. Dackis CA, Bailey J, Pottash ALC, et al: Specificity of the DST and TRH test for major depression in alcoholics. Am J Psychiatry 141: 680-683, 1984.
  6. Casacchia M, Rossi A, Stratta P. Thyrotropin-releasing hormone test in recently abstinent alcoholics. Psychiatry Res 16:249-251, 1985.
  7. Muller N, Hoehe M, Klein HE, et al. Endocrinological studies in alcoholics during withdrawal and after abstinence. Psychoneuroendocrinology 14: 113-123, 1989.
  8. Radouco-Thomas S, Garcin F, Murthy MRV, et al. Biological markers in major psychoses and alcoholism: phenotypic markers. J Psychiatr Res 18: 513-539, 1984.
  9. Marchesi C, Campanini T, Govi A, et al. Abnormal thyroid stimulating hormone, prolactin and growth hormone responses to thyrotropin-releasing hormone in abstinent alcoholic men with cerebral atrophy. Psychiatry Res 28: 89-96, 1989.
  10. Krawczynski H, Sadowska H, Malunowicz E, Obrowska D, Kowalska H, Krawczynski J. Diminished TSH response to TRH stimulation in patients with hepatic cirrhosis depite of subnormal serum T· levels. Mater Med Pol. 1979 Oct-Dec; 11(4): 367-72.
  11. Schlienger JL, Hasselmann M, Imler M. Possible role of hyperammonemia and/or of portodystemic shunts on the variability of the TSH response to TRH in cirrhotic patients. Acta-Endocrinol-Cophen. 1978 Oct; 89(2): 284-95.
  12. Schlienger JL, Hasselmann M, Imler M. Alterations in thyroid hormones and thyrotropin response to TRH in cirrhotic patients with and without hyperammonemia. Ann-Endocrinol-Paris. 1978; 39(1): 75-6.
  13. Schlienger JL. Thyroid status in fifty patients with alcoholic cirrhosis. Z-Gastroenterol. 1979 Jul; 17(7): 452-61.
  14. Modigliani E, Periac P, Perret G, Huges JN, Coste T. TRH response in 53 patients with chronic alcoholism. Ann Med Interne Paris. 1979; 130 (5): 297-302.
  15. Willenbring ML, Anton RF, Spring WD Jr, et al. Thyrotropin and prolactin response to thyrotropin-releasing hormone in depressed and nondepressed alcoholic men. Biol Psychiatry 27: 31-38, 1990.
  16. Banki CM, Arato M, Pappo Z, Rihmer Z, Kovacs Z. Associations among dexamethasone non-suppression and TRH-induced hormonal responses: increased specificity for melancholia? Psychoneuroendocrinology. 1986; 11(2): 205-211.
  17. Banki CM, Vojnik M, Arato M, Pappo Z, Kovacs Z. Dexamethasone suppression and multiple hormonal responses (TSH, prolactin and Trowth hormone) to TRH in some psychiatric disorders. Eur-Arch-Psychiatry-Neurol-Sci. 1985; 235 (1): 32-7.

Respuesta de TSH tras estimulación con TRH en población alcohólica. Revisión de la literatura.


Respuesta Hipofisaria en Alcoholismo


Respuesta de TSH tras estimulación con TRH en población alcohólica. Revisión de la literatura.

Porras Obeso S.*, Ortuño Cortés J.**, García García A.**, Ortiz Díaz F.***, Vidal Peracho C.****
* Psiquiatría Hospital Gral. Elda. ** Digestivo Hospital Gral. Elda. *** Residente medicina familiar y comunitaria, Hospital Gral. Elda. ****Endocrinología Hospital Gral. Elda.
INTRODUCCIÓN:
La respuesta de TSH a TRH se ha intentado relacionar con el estado del funcionalismo hepático. Por ello se ha estudiado el comportamiento de la TSH como respuesta a TRH en diversos grupos: alcohólicos abstinentes sin alteración hepática, con esteatofibrosis, con cirrosis con/sin encefalopatía y controles sanos. Las dosis de TRH empleadas por Garbutt (1) han oscilado entre 25 y 800 mcgr., por vía intravenosa, sin encontrar cambios en la respuesta de TSH al aumentar la dosis de TRH. También ha sido probada la estimulación por vía oral con 40 mcgr. de TRH, realizada por Staub et al(2) y otros grupos.
Una revisión realizada por Garbutt et al (1), en 163 pacientes alcohólicos sin afectación hepática estudiados en 8 trabajos, encontró que 43 (26%) tenían una baja respuesta de TSH a TRH. Estos hallazgos deben ser cuestionados ya que se habían utilizado diferentes dosis de TRH en cada estudio y algunos de ellos carecían de grupo control.
En teoría, los valores de TSH encontrados en enfermos cirróticos deberían diferir de los hallados en sujetos con hígado sano, ya que ambos grupos difieren en la síntesis de proteínas y otras muchas sustancias, incluyendo las hormonas tiroideas. Sin embargo, la mayoría de trabajos no encuentran diferencias en los valores de T4, aunque la T3 esté reducida en enfermos cirróticos en ausencia de hipotiroidismo. Los niveles elevados de TSH basal en cirróticos no se acompañan generalmente de cambios en la respuesta de TSH a TRH. En ellos suele estar ausente la falta de respuesta de TSH, lo que sugiere la ausencia de un hipotiroidismo subclínico. Se desconoce el significado de estos hallazgos en sujetos cirróticos.
La alteración en la respuesta de TSH a TRH en alcohólicos se ha intentado relacionar con las concentraciones de T3, T4, FT4, TRH endógeno en los distintos grupos y también con la hiperamonemia en la encefalopatía hepática.
Es en la década de los 70 cuando aparecen trabajos que detectan alteraciones de la respuesta de TSH a TRH. Loosen et al (3) encuentran disminuida esta respuesta en dos de cinco pacientes con síndrome de abstinencia alcohólica. Modigliani et al (4) no encuentran diferencias significativas al comparar el grupo control con pacientes con fibroesteatosis, cirrosis y cirrosis severas con alteraciones en la coagulación; únicamente detectan una tendencia a responder menos la TSH cuando los valores de T3 eran previamente bajos. Schlienger et al (5) encuentran que la TSH basal y la respuesta a TRH eran normales e independientes de los niveles de T3 y T4, si bien habían realizado la estimulación con 25 mcgr. Wemeau et al (6) encontraron, en 47 de 109 pacientes con el síndrome de T3 bajo en el contexto de enfermedades extratiroideas, que tanto la TSH basal como la respuesta a TRH era normal. En enfermos cirróticos, Krawczynski et al (7) encontraron que la respuesta de TSH a TRH estaba disminuida cuando la T3 era baja. Schlienger et al (5, 8, 9), también en sujetos cirróticos, encontraron que la alteración de la respuesta de TSH estaba relacionada con la hiperamoniemia debida shunts portosistémicos, debido a que aumentan el número de falsos neurotransmisores cerebrales y depleccionan de mediadores aminérgicos.
En la década de los 80, Banki et al (10,11) no encontraron alterada la respuesta de TSH en 11 alcohólicos. Borisenko et al (12) tampoco encontraron cambios en la respuesta de TSH a TRH en animales de experimentación, sugiriendo la hipótesis de que la exposición al alcohol en ratas hace hipofuncionantes las neuronas hipotalámicas TRH y las células tirotrópicas de la hipófisis anterior. Por otro lado Shiota et al (13) hallaron que la respuesta de TSH a TRH en cultivos hipofisarios de ratas está en función de la síntesis proteica de la TSH.
Ya en la década de los 90 se ha seguido investigando sobre la posibilidad de que el eje hipotálamo-hipófisis-tiroideo esté afectado en los hepatópatas. Adinoff et al (14) ha encontrado una correlación inversa entre la respuesta de TSH a TRH y la concentración endógena de TRH, sosteniendo la hipótesis de que al incrementarse el TRH endógeno, decrecería la densidad de receptores hipofisarios de TRH y por lo tanto disminuiría la respuesta de TSH a TRH. En contra de la teoría de la down-regulation de los receptores pituitarios se han manifestado Garbutt et al (1) al encontrar la respuesta de TSH disminuida, pero no la de PRL, al estimular con TRH.

DISCUSIÓN:
En lo relativo a cómo afecta el alcohol al tamaño de la glándula tiroidea Hegedus et al (15) encontraron una reducción de ésta en alcohólicos con y sin cirrosis en comparación con no alcohólicos, aún sin hipotiroidismo consecuente. En las autopsias se confirmó un aumento de fibrosis de la glándula tiroidea.
En cuanto a cómo afecta el alcohol al eje HPT en experimentación animal Borisenko et al (12) no encontraron cambios en la respuesta de TSH a TRH en ratas, lo que sugiere que la exposición al alcohol hace hipofuncionantes de igual forma a neuronas hipotalámicas TRH y a células tirotrópicas de la hipófisis anterior.
En general los estudios que se han realizado en el primer mes de abstinencia alcohólica en pacientes con y sin afectación hepática encuentran disminuida la respuesta de TSH a TRH entre un cuarto y un tercio de los casos examinados. La alteración en la respuesta de TSH a TRH en alcohólicos se ha intentado relacionar con las concentraciones de T3, T4, FT4, TRH endógeno en los distintos grupos y con la hiperamonemia en encefalopatía hepática.
En un primer momento los estudios de la función tiroidea se centran en evaluar las hormonas tiroideas en sangre periférica. La mayoría de trabajos no encuentran alteraciones en los niveles de T3 o T4, si bien Loosen et al (5) y Agner et al (16) encuentran niveles bajos de T3 en alcohólicos comparados con sujetos controles. Así mismo la concentración basal de TSH se encontró más baja de lo normal en los trabajos de Loosen et al (3) y Garbutt et al (1), pero no en los de Geurt et al (17), Dakis et al (18), Agner et al (16) y tampoco en nuestro estudio (19), donde se incluían alcohólicos con y sin cirrosis y grupo control. Teóricamente, en pacientes cirróticos, los hallazgos debieran ser diferentes, ya que estos sujetos presentan cambios metabólicos de muchas sustancias, incluyendo las hormonas tiroideas; sin embargo la mayoría de los trabajos encuentran una concentración de T4 normal y de T3 reducida, sin hipotiroidismo. Estos hallazgos parecen coincidir con una reducción de la conversión de T4 a T3 secundaria al daño hepático. En favor de esta hipótesis abogan los trabajos de Israel et al (20) y Chopra et al (21). El hallazgo de niveles de TSH basales altos en pacientes alcohólicos no ha sido detectado en nuestro estudio (19), tanto en cirróticos como en no cirróticos. Algunos autores (Wemeau et al, Agner et al, Geurts et al, Porras et al) tampoco encuentran niveles de TSH disminuidos en no cirróticos (6, 16, 17, 19) mientras que otros (Garbutt et al, Loosen et al) sí los hallan (1, 3); por el contrario en sujetos cirróticos ha sido encontrada la TSH basal incrementada por unos autores (Chopra et al, Van Thiel et al, Nomura et al, Green et al) (21, 25) y no por otros (Agner et al, Porras et al, Hasselbalch et al) (16, 19, 26).
En un segundo momento se estandariza la respuesta de TSH a TRH para el estudio del eje HPT en enfermos hepáticos. No existen datos consistentes de que la respuesta disminuida de TSH pueda sugerir un hipotiroidismo marginal. No es bien conocido el significado clínico de la reducción de respuesta de TSH a TRH en la abstinencia alcohólica. Los resultados de los distintos investigadores han sido dispares. Hay autores que no encuentran alterada la respuesta de TSH a TRH (Wemeau et al, Banki et al, Banki et al, Agner et al, Porras etal, Monza et al, Hasselbalch et al, Willenbring et al) (6, 10, 11, 16, 19, 25, 26, 27), únicamente encuentran una tendencia a una menor respuesta de TSH cuando la T3 esta baja (Modigliani et al, Willenbring et al) (4, 27) o bien que la respuesta de TSH es independiente de los valores de T3 y T4 (Wemeau et al) (6).
Por el contrario, algunos investigadores como Krawczynski (7) encuentran una respuesta disminuida de TSH a TRH en cirróticos con la T3 baja. Además, Garbutt et al (28) han constatado la supresión de la respuesta de TSH al aplicar dosis standard de T3, lo que contradice la teoría de una alteración en el eje hipotálamo-hipofisario tiroideo. Por otro lado la respuesta alterada de TSH se ha relacionado por Schlienger (5, 8, 9) con la hiperamoniemia debido probablemente a que el shunt portosistémico aumentaría el número de falsos neurotransmisores cerebrales y depleccionaría los mediadores aminérgicos, lo que justificaría la respuesta alterada de TSH.
Recientemente, en la menor respuesta de TSH a TRH se ha implicado tanto el aumento de la FT4 por Anderson (29), como un aumento de TRH endógeno por Adinoff (14), el cual sería responsable de un descenso de la densidad de los receptores hipofisarios de TRH y por tanto disminuiría la respuesta de TSH a TRH. Sin embargo esta teoría de la down-regulation de receptores pituitarios de TRH estaría en contradicción con hallazgos de Garbutt (30) de una disminución de la respuesta de TSH, pero no de PRL.
Los distintos mecanismos sugeridos para explicar estos hallazgos no han sido determinados en los trabajos publicados. La primera explicación, no confirmada en estudios preliminares por Loosen et al (31), postula que la cinética de metabolización de TRH es diferente en alcohólicos y no alcohólicos. Otra explicación se basa en la down-regulation de los receptores hipofisarios de TRH, debido a un exceso de TRH endógeno que alcanza a la hipófisis y/o exceso de actividad de otros inhibidores de la TSH, como la somatostatina. En defensa de esta hipótesis Roy et al (32) encuentran que los pacientes alcohólicos no se diferencian del grupo control en cuanto a los niveles de TRH en líquido cefalorraquídeo; en cambio, estos niveles no parecen guardar relación con el efecto de la TRH sobre la hipófisis.
Una hipótesis por demostrar, y que proponemos, sería la existencia de un hipertono somatostatinérgico (SS), inhibidor de la liberación de menor a mayor grado de distintas hormonas pituitarias cuando estimulamos con TRH, que no afectaría a la liberación de prolactina, pero afectando en mayor medida a la liberación de TSH y de forma mucho más importante a la liberación de hormona de crecimiento (GH), cuando es estimulada su liberación con GRF (Porras et al) (33).
De la revisión bibliográfica y de nuestros hallazgos, considerando la ausencia de alteraciones en la respuesta de TSH a TRH en alcohólicos abstinentes, podemos inferir que el eje hipotálamo hipofisario tiroideo, si se afecta, no lo hace de forma tan importante como para impedir que se produzca una respuesta de TSH adecuada en la mayoría de las ocasiones. Por tanto no podemos proponer este test como marcador clínico de enfermedad alcohólica y por el contrario sugerimos como mejor marcador la valoración de la respuesta de GH a GRF (Porras et al) (33).
BIBLIOGRAFÍA:
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lunes, 27 de febrero de 2012

Algo más que un marcador


Respuesta de GH a GRF (1-29) NH2 en los trastornos de angustia con y sin agorafobia.

Porras S*, Gisbert J**, Haro A*** y Ortiz F***
Psiquiatra*, Endocrino** y Medicina Familiar***. Hospital General de Elda (Alicante, ESPAÑA-UE).

RESUMEN:
La prueba de estimulación de la hormona de crecimiento (GH) con factor liberador de dicha hormona (GRF ó GHRH) obtiene una respuesta significativamente menor en los trastornos de angustia respecto a los controles, pero no diferencia el que exista o no agorafobia. Tanto en los trastornos de angustia, con agorafobia como sin agorafobia, la respuesta de GH es aplanada respecto a los controles.

INTRODUCCIÓN:
Quedaríamos más que satisfechos si quienes, después de haber leído este trabajo, no nos volvieran a preguntar sobre la especificidad de la prueba de estimulación de la hormona de crecimiento (GH) con factor liberador de la hormona de crecimiento (GHRH o GRF) de síntesis, en los trastornos de angustia (1,2,3,4,5). Existen varios síndromes en los que la probabilidad de encontrar una hiporrespuesta de GH es muy alta. Nuestro grupo presentó en el Congreso Nacional de Valencia 1997 un póster titulado: diagnósticos clínicos versus marcadores biológicos o viceversa, donde describíamos nuestros hallazgos en los intentos de suicidio (6). Participaban de una hiporrespuesta de GH tras estimulación con GHRH los siguientes síndromes: alcoholismo en primera semana de abstinencia, trastornos obsesivo compulsivos, depresiones y trastornos de angustia, que llamábamos espectro +(si). Un colega castellonense, el Dr. Palmer, ha encontrado algo similar en esquizofrenias y lo tiene publicado si no recordamos mal en anales de psiquiatría o en psiquiatría biológica (es un engorro buscar bibliografía en español y de revistas españolas que aún no publican texto completo en la red). No participaban de este hallazgo otros diagnósticos entre los que incluíamos los trastornos de ansiedad generalizada, trastornos de personalidad, etc., que llamábamos espectro-(no) y la población general (Controles).(Gráfico 1).

Gráfico 1: Los pacientes con espectro +(si) tuvieron una respuesta plana en comparación con los pacientes con espectro –(no).
Desde el inicio de la década actual hemos estudiado síndromes candidatos con la prueba que nos ocupa y nos hemos limitado a comunicar nuestros hallazgos en los mismos, sin entrar en otros muchos que quizás otros investigadores hayan trabajado. En función de nuestros hallazgos hemos hecho constructos teóricos. En este trabajo vamos a seguir pensando en alto: en un modelo mecanicista la bipedestación se mantiene gracias a una tensión muscular adecuada, si la tensión es excesiva la marcha se hace disfuncional. Una tensión psíquica adecuada es lo que precisamos para mantener un nivel, campo y orden de consciencia (psicopatología actual, problemas y conjeturas- Agustín Jimeno Valdés) y los excesos o defectos se pagan con disfunciones psicopatológicas. La normalidad y la ansiedad serían un continuum de tensión psíquica sin que se apreciaran cambios cualitativos. En nuestro constructo teórico la respuesta de GH sería similar, tanto en la normalidad psíquica como en el trastorno de ansiedad generalizada y el diagnóstico queda a la habilidad del artista. No ocurriría lo mismo con los trastornos de angustia donde se apreciaría un cambio cualitativo reflejado en una hiporrespuesta de GH. Pensamos que hay unos límites borrosos entre la normalidad y la ansiedad patológica y que el mejor clínico sería incapaz de diagnosticar correctamente un trastorno de ansiedad generalizada severo y un trastorno de angustia o al menos no superaría al azar y postulamos que la respuesta de la GH a GHRH es decisiva a la hora de decidirse por uno de los dos y por lo cual venimos proponiendo el incluirla como criterio mayor para el diagnóstico acertado. En el juego azaroso que practicamos con la hiporrespuesta de GH la probabilidad de acertar se dispara precisamente por ser inespecífica la prueba pero acotando la depresión, lo obsesivo y las crisis de angustia con o sin agorafobia al menos parece que jugamos con ventaja. Creemos pues que el tema que presentamos puede ayudar en el diagnóstico diferencial de los trastornos de angustia y la ansiedad generalizada y que clínicamente no siempre las cosas son lo que parecen lo que nos lleva a resistirnos a calcular la sensibilidad, especificidad y fiabilidad ¿de la prueba que presentamos o de la noxología categorial utilizada para seleccionar casos?.
A los puristas de la metodología pudiera no gustarles que no se utilicen escalas para seleccionar casos y la exploración psicopatológica basada en criterios DSM y/0 CIE pudiera no parecerles suficiente, no dando una adecuada seguridad diagnóstica. Les invitamos a comparar la prueba que presentamos con el método de selección de casos que consideren más adecuado y que verifiquen o falseen nuestro postulado. No nos molesta el que no se nos tome en serio y ya en su momento hemos puesto en la red, los resultados de aplicar el CATEGO en: Respuesta de la GH a GRF en las crisis de angustia. Volveremos a exponer los resultados del CATEGO en la tabla 1:

Tabla 1. Diagnósticos correlativos en ambas clasificaciones con los datos que se aportaron al catego 5.



CIE 10
DSM III

T. PAN. GDO. SEVERO

13 (54’16%)
15 (62’50%)
T. ANGUS. SIN AGOR.

T. PAN. GDO. SEVERO

1 (4’16%)
1 (4’10%)
DEP. MAY. Y. ANGUS. SIN AGOR.

T. PAN. GDO. MODERA.

1 (4’16%)

15 (62’50%)

AGOR. CON T. PANIC.

1 (4’16%)

DEP. MODE. T. PAN. SEV.

1 (4’16%)
1 (4’16%)
DEP. MAY., T. ANGUS. SIN AGOR.

DEP. LEVE T. PAN. SEV.

2 (8’33%)
2 (8’33%)
DEP. MAY., T. ANGUS. SIN AGOR.

T. PAN. SEVERO, TOC

1 (4’16%)
1 (4’16%)
T. ANGUS. SIN AGOR., TOC.

FOBIAS INESPECÍFICAS

1 (4’16%)
1 (4’16%)
NO DIAGNOSTICO

NO DIAGNOSTICO

1 (4’16%)
1 (4’16%)
DEP. MAY., EPIS. UNIC., NO ESP

AGOR. CON PAN, FOBIA SOCIAL, FOB. ESPECIF.

1 (4’16%)
1 (4’16%)
T. ANGUS. CON AGOR, FOBIA SOCIAL

AGOR. SIN PAN, FOBIA SOCIAL, FOB. ESPECIF.

1 (4’16%)
1 (4’16%)
AGOR SIN PÁNICO

24 (99’93%)
24 (99’93%)
Los resultados pueden tener varias lecturas. La más pesimista es pensar que el azar, DSM y CIE caminan a la par, juntan diagnósticos de depresiones, angustias y agorafobias; éstos se mezclan con límites borrosos, de forma que en la teoría de conjuntos la intersección de todos debieran definirse por responder la GH pobremente tras la estimulación con GHRH; lo periférico se definiría por la ansiedad flotante o tensión psíquica normal con respuesta de GH normal y nos acercaríamos peligrosamente al concepto de lo nuclear de la angustia y lo periférico de la ansiedad generalizada; lo nuclear participaría de cambios biológicos subyacentes muy similares en distintos diagnósticos psiquiátricos, al menos en su forma de expresión fenotípica en la prueba que presentamos: mientras que lo periférico sería difícilmente distinguible de la normalidad y se caracterizaría por una respuesta adecuada de GH. La más optimista es que los clínicos no necesitemos hacer sangrías para confirmar diagnósticos y de eso ya nos encargaremos nosotros y la administración.
Recordar a los sufridos lectores que esto es un juego donde nos hemos enganchado porque parece que funciona y a lo mejor algunos pacientes se benefician de él y nosotros no sufriremos unas críticas demasiado demoledoras que nos desanimen en nuestra labor investigadora que además nos divierte.

MATERIAL Y MÉTODO:
Se seleccionaron los casos con pacientes captados en urgencias, hospitalización u consultas externas del hospital general de Elda, que cumpliendo criterios diagnósticos DSM y/o CIE de trastorno de angustia, accedieron a la inyección intravenosa de entre 1-2 m gr de GHRH(1-29)NH2, por Kg de peso a primera hora de la mañana, bien en planta o en hospital de día. Algunos pacientes accedieron al estudio hasta en cuatro ocasiones a lo largo de su seguimiento en ésta década, unas veces con lavado y sintomáticos, otras con tratamiento, sintomáticos o asintomáticos y otras sin tratamiento y asintomáticos; aún disponemos de una base de datos reducida para analizar éstos aspectos si bien está entre nuestros objetivos hacerlo en el futuro. Se midieron mediante IRMA la GH a los –15,0,15,30,60 y120 minutos y la IGF 1 basal. Con el tiempo hemos ido simplificando la prueba a la media hora sin que varíen los resultados y despreciamos actualmente valores a los 60 y 120 minutos que son similares a los basales.
Seleccionamos los casos en subgrupos de Trastorno de ansiedad generalizada, Controles, Trastornos de Angustia: con agorafobia, sin agorafobia y asintomáticos que llamamos normalizados. Somos conscientes de que en la selección de casos se nos cuelan trastornos afectivos y fobias fundamentalmente como refleja el CATEGO y trastornos de ansiedad generalizada severos que remedan trastornos de angustia y que nos parece imposible diferenciar clínicamente entre ambos. Este solapamiento de casos entre subgrupos a medida que aumenta la muestra se decanta, creemos, por la sospecha clínica de que los dudosos trastornos de angustia serán globalmente cada vez más hiporrespondientes de GH y los dudosos trastornos de ansiedad generalizada se parecerán más a los controles y tendrán una respuesta de GH adecuada.

RESULTADOS:

Datos de angustia y controles
 Distribución por sexos: (tabla 2)


Grupo
Sexo

Total

Hombre

Mujer
Control
15
38
53
Angustia
55
70
125
Total
70
108
175

Tabla 3


Grupo
Sexo

Total

Hombre

Mujer
Control
15
38
53
agorafobia
20
30
50
No agorafobia
30
35
65
Normalizada
5
5
10
Total
70
108
178

Datos descriptivos: Edad (tabla 4)



N válido

Media

Desv. típica

Mínimo

Máximo

IC 95 %
Controles
50
37.7
19.6
13
81
32.1
43.3
Hombres
15
44
15
81
25.3
30.0
58.0
Mujeres
35
35
13
70
16.4
29.4
40.6
Angustia
125
42.9
11.4
15
67
40.9
45.0
Hombres
55
43.4
16
66
11.3
40.3
46.4
Mujeres
70
42.6
15
67
11.6
39.8
45.3
Agorafóbica
50
44.6
11.8
22
67
41.3
48.0
No agorafóbica
65
41.8
11.4
15
67
39.0
44.6
Normalizada
10
41.8
10.0
26
57
34.7
48.9

Datos descriptivos de GH: (tabla 5)



N válido

Media

Desv. típica

Mínimo

Máximo

IC 95 %



Controles
GH basal
53
1.8
3.2
0.2
19.2
0.9
2.7
GH 15'
53
14.8
13.0
0.4
50
11.2
18.4
GH 30'
52
19.7
18.0
0.5
64.2
14.7
24.7
GH 60'
53
14.3
15.2
0.6
52.2
10.1
18.5
Pico GH
52
21.5
17.2
0.96
64.2
16.7
26.3
Ár. Bajo C
52
900.5
777.4
33.5
2652
684.1
1117.0
AngustiaGH basal
124
0.6
1.8
0.1
19.4
0.3
0.9
GH 15'
124
3.6
6.9
0.2
47.3
2.4
4.8
GH 30'
125
4.0
7.6
0.2
47.8
2.7
5.4
GH 60'
97
2.6
3.5
0.2
18.9
1.9
3.3
Pico GH
96
4.9
7.8
0.2
47.8
3.4
6.5
Ár. Bajo C
96
257.6
549.5
12
3810
146.3
369.0

Tabla 6



N válido

Media

Desv. típica

Mínimo

Máximo

IC 95 %



Controles
GH basal
53
1.8
3.2
0.2
19.2
0.9
2.7
GH 15'
53
14.8
13.0
0.4
50
11.2
18.4
GH 30'
52
19.7
18.0
0.5
64.2
14.7
24.7
GH 60'
53
14.3
15.2
0.6
52.2
10.1
18.5
Pico GH
52
21.5
17.2
1.0
64.2
16.7
26.3
Ár. Bajo C
52
900.5
777.4
33.5
2652
684.1
1117.0
agorafobiaGH basal
49
0.8
2.8
0.2
19.4
0.04
1.63
GH 15'
49
4.5
9.7
0.2
47.3
1.7
7.3
GH 30'
50
4.6
10.1
0.2
47.8
1.7
7.5
GH 60'
43
3.2
4.6
0.2
18.9
1.74
4.6
Pico GH
42
6.0
10.9
0.2
47.8
2.6
9.4
Ár. Bajo C
42
329.7
726.4
12
3810
103.3
556.1
No agorafobiaGH basal
65
0.4
0.4
0.1
2.2
0.3
0.44
GH 15'
65
2.8
3.6
0.2
24.5
1.9
3.7
GH 30'
65
3.5
5.1
0.2
37.7
2.3
4.8
GH 60'
51
2.1
2.2
0.2
9.9
1.5
2.7
Pico GH
51
3.7
3.0
0.2
11.9
2.9
4.6
Ár. Bajo C
51
189.1
350.5
12
2512.5
90.5
287.7
NormalizadaGH basal
10
0.7
0.9
0.2
2.5
0.1
1.4
GH 15'
10
5.0
6.8
0.6
20.9
0.1
9.8
GH 30'
10
4.7
6.5
0.5
20.4
0.04
9.3
GH 60'
3
3.6
4.0
1
8.2
-6.3
13.5
Pico GH
3
11.0
9.7
1.6
20.9
-12.9
35.0
Ár. Bajo C
3
414
434.0
65.3
900
-664
1492

Datos descriptivos: IGF-1: (tabla 7)



N válido

Media

Desv. típica

Mínimo

Máximo

IC 95 %
Controles
14
205.8
90.9
57
350
153.3
258.3
Hombres
3
164.5
50.6
119
219
38.7
290.2
Mujeres
11
217.1
97.9
57
350
151.3
282.9
Angustia
90
172.9
94.6
20
447
153.1
192.7
Hombres
40
190.3
93.7
48
447
160.4
220.3
Mujeres
50
159.0
93.9
20
418
132.3
185.6
agorafobia
38
158.6
95.8
20
397
127.1
190.1
No agorafobia
44
186.2
98.5
25
447
156.2
216.1
Normalizada
8
167.9
57.1
98
235
120.2
215.6

DIFERENCIAS EN GH E IGF 1 ENTRE LOS CONTROLES Y EL GRUPO DE ANGUSTIA (EN CONJUNTO)
En todas las variables de GH (pico de GH, ABC de GH, GH a los 0, 15, 30 y 60 minutos) se observó un efecto propio de la angustia y otro debido exclusivamente a la edad, y no se observó efecto de otras variables como sexo, tampoco se vieron efectos de interacción ni confusión entre variables.

Pico de GH (gráfico 2)

Efecto de la angustia: El pico de GH fue inferior en el grupo de pacientes con angustia en 14.6 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 10.7 a 18.6 ng/ml).

Efecto propio de la edad: por cada año de vida disminuía el pico de GH en 0.2 ng/ml de media (p=0.0008, IC 95 %: 0.1 a 0.3 ng/ml).

Área bajo la curva de GH (ABC)(Gráfico 3)
Se vieron efectos similares a los observados sobre el pico de GH:

Efecto de la angustia: El ABC de GH fue inferior en el grupo de pacientes con angustia en 570.6 ng× min/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 351.3 a 790.0 ng× min/ml).

Efecto propio de la edad: por cada año de vida disminuía el ABC de GH en 7.9 ng× min/ml de media (p=0.03, IC 95 %: 0.8 a 14.9 ng× min/ml).

GH a los 0 minutos:

Efecto de la angustia: fue inferior en el grupo de pacientes con angustia en 1.1 ng/ml de media (p=0.006, IC 95 %: 0.3 a 1.8 ng/ml).

Efecto propio de la edad: se vio un efecto propio de la edad, aunque muy pequeño, que por cada año de vida disminuía la GH basal en 0.03 ng/ml de media (p=0.01, IC 95 %: 0.01 a 0.06 ng/ml).

GH a los 15 minutos:

Efecto de la angustia: fue inferior en el grupo de pacientes con angustia en 10.1 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 7.1 a 13.0 ng/ml).

Efecto propio de la edad: se vio un efecto propio de la edad, que por cada año de vida disminuía la GH a los 15 minutos en 0.2 ng/ml de media (p=0.0008, IC 95 %: 0.1 a 0.3 ng/ml).

GH a los 30 minutos:

Efecto de la angustia: fue inferior en el grupo de pacientes con angustia en 13.9 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 10.2 a 17.6 ng/ml).

Efecto propio de la edad: se vio un efecto propio de la edad, que por cada año de vida disminuía la GH a los 30 minutos en 0.2 ng/ml de media (p=0.0005, IC 95 %: 0.1 a 0.3 ng/ml).

GH a los 60 minutos:

Efecto de la angustia: fue inferior en el grupo de pacientes con angustia en 10.2 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 7.1 a 13.3 ng/ml).

Efecto propio de la edad: se vio un efecto propio de la edad, que por cada año de vida disminuía la GH a los 60 minutos en 0.15 ng/ml de media (p=0.004, IC 95 %: 0.05 a 0.24 ng/ml).

IGF-1

No se observó ningún efecto propio de la angustia, ni del sexo, sino sólo de la edad, encontrándose que por cada año de vida disminuía en 3.8 ng/ml (p=0.0000, IC 95 %: 2.6 a 5.1 ng/ml).

Gráfico 2: Pico de GH



 Gráfico 3: Área bajo la curva de GH (ABC)


Gráfico 4: GH en los distintos tiempos

  Gráfico 5: IG 1 basal (Somatomedina C)

DIFERENCIAS EN GH E IGF 1 ENTRE LOS CONTROLES Y LOS SUBGRUPOS DE ANGUSTIA
Pico de GH:(gráfico 6)

Efecto de la angustia:
  • Subgrupo agorafóbica: disminución de 13.5 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 8.8 a 18.3 ng/ml).
  • Subgrupo no agorafóbica: disminución de 15.9 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 11.4 a 20.4 ng/ml).
  • Subgrupo normalizada: no había diferencias significativas respecto al grupo control (p=0.2).

Efecto propio de la edad: por cada año de edad había una disminución de 0.2 ng/ml (p=0.0007; IC 95 %: 0.1 a 0.3 ng/ml).

Área bajo la curva de GH (gráfico 7)

Efecto de la angustia:
  • Subgrupo agorafóbica: disminución de 496.8 ng× min/ml de media (p=0.0003, IC 95 %: 234.6 a 759.0 ng× min /ml).
  • Subgrupo no agorafóbica: disminución de 640.6 ng× min /ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 391.3 a 890.0 ng× min /ml).
  • Subgrupo normalizada: no había diferencias significativas respecto al grupo control (p=0.28).

Efecto propio de la edad: por cada año de edad había una disminución de 7.9 ng× min /ml (p=0.03; IC 95 %: 0.9 a 15.0 ng/ml).

GH a los 0 minutos:(gráfico 8)

Efecto de la angustia:
  • Subgrupo agorafóbica: no significativo (p=0.11)
  • Subgrupo no agorafóbica: disminución de 1.3 ng/ml de media (p=0.003, IC 95 %: 0.5 a 2.2 ng/ml).
  • Subgrupo normalizada: no había diferencias significativas respecto al grupo control (p=0.24).

Efecto propio de la edad: había diferencias significativas, pero muy pequeñas: por cada año de vida disminución de 0.03 ng/ml (p=0.008; IC 95 %: 0.01 a 0.06 ng/ml).

GH a los 15 minutos:

Efecto de la angustia:
  • Subgrupo agorafóbica: disminución de 8.9 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 5.4 a 12.4 ng/ml).
  • Subgrupo no agorafóbica: disminución de 11.1 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 7.8 a 14.3 ng/ml).
  • Subgrupo normalizada: disminución de 8.9 ng/ml de media (p=0.004, IC 95 %: 2.9 a 14.9 ng/ml).

Efecto propio de la edad: por cada año de vida disminución de 0.2 ng/ml (p=0.0006; IC 95 %: 0.1 a 0.3 ng/ml).

GH a los 30 minutos:

Efecto de la angustia:
  • Subgrupo agorafóbica: disminución de 13.0 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 8.5 a 17.4 ng/ml).
  • Subgrupo no agorafóbica: disminución de 14.6 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 10.5 a 18.7 ng/ml).
  • Subgrupo normalizada: disminución de 13.5 ng/ml de media (p=0.0005, IC 95 %: 5.9 a 21.0 ng/ml).

Efecto propio de la edad: por cada año de vida disminución de 0.2 ng/ml (p=0.0005; IC 95 %: 0.1 a 0.3 ng/ml).

GH a los 60 minutos:

Efecto de la angustia:
  • Subgrupo agorafóbica: disminución de 9.6 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 6.0 a 13.3 ng/ml).
  • Subgrupo no agorafóbica: disminución de 10.7 ng/ml de media (p=0.0000, IC 95 %: 7.2 a 14.3 ng/ml).
  • Subgrupo normalizada: diferencia no significativa respecto del grupo control (p=0.09).

Efecto propio de la edad: por cada año de vida disminución de 0.1 ng/ml (p=0.004; IC 95 %: 0.0 a 0.2 ng/ml).

IGF-1: (gráfico 9)

No se observó ningún efecto propio de la angustia, ni del sexo, sino sólo de la edad, encontrándose que por cada año de vida disminuía en 3.8 ng/ml (p=0.0000, IC 95 %: 2.6 a 5.1 ng/ml). Es decir, lo mismo que habíamos obtenido cuando no teníamos en cuenta los subgrupos de angustia. Era lógico.

Gráfico 6: Pico de GH



Gráfico 7: Área bajo la curva (ABC)

 Gráfico 8: GH en los distintos tiempos

 Gráfico 9: IGF 1 (Somatomedina C):

DISCUSIÓN:
Creemos haber demostrado que la hiporrespuesta o aplanamiento obtenido en la prueba de estimulación de la hormona de crecimiento con factor liberador de dicha hormona no es específico de los trastornos de angustia. Parece de sentido común pensar que, si otros trastornos psiquiátricos o no, gozan de la misma respuesta debieran participar de mecanismos biológicos subyacentes similares y beneficiarse de los tratamientos farmacológicos que son eficaces en dichos trastornos de angustia. Este es un tema para discutir en otro momento. Cuando nos enfrentamos a una crisis de angustia no podemos estar seguros de sí se trata de un trastorno depresivo, un trastorno de ansiedad generalizada o un trastorno de angustia. En otro trabajo trataremos de convencerles de que sí es posible diferenciar los trastornos de ansiedad generalizada de los trastornos de angustia. Pero no podemos con nuestro constructo teórico delimitar claramente si la crisis ocurre en un trastorno depresivo(7)o en un trastorno de angustia con o sin agorafobia, pues todos sabemos que también esta última es un síntoma depresivo en no muy pocas ocasiones y que ambos trastornos participan de una pobre respuesta de GH a GRF.

Respuesta de GH a GHRH encontradas por distintos autores en distintos países en la depresión
Tabla 8: (Medline 1986-1997).





AUTORES



PAÍS



AÑO

NUMERO DE CASOS
DEPRESIÓN CONTROLES



ESTIMULO

GH
APLANADA
CONTRERAS F
ESPAÑA
1996

53

19

GHRH (100 µg)

SI (53)
.
GANN H
ALEMANIA
1995
12

12

GHRH ( 50 µg)
.
NO (12)
.....
CLONIDINA (2µg/K)
..
RYAN ND
E.E.U.U.
1994

38

19
HIPOG. INS 0.1 UI/K

SI (38)
.
...
NIÑOS
.
GHRH (1 µg/K)

SI
.
.....
CLONIDINA (1.3 µg/K)
.
NO
BRAMBILLA F
ITALIA
1994
9

9
CLONIDINA (2.5µg/K)
.
NO
...
NIÑOS
.
GHRH (1 µg/K)
.
NO ( 9)
RISCH SC
E.E.U.U.
1988

5

10

GHRH (1 m G/K)

SI (5)
.
KRISHNAN KR
U.K.
1988
19

19

GHRH
.
NO (19)
THOMAS R
U.K.
1989
18

18

GHRH
.
NO (18)
LESCH KP
ALEMANIA
1989

15

15

GHRH (50 µg)

SI (15)
.
ERIKSSON E
SUECIA
1988
13

13

GHRH (33.3 µg)
.
NO (13)
.....
GUANFACINE 0.75 mg
.
NO
PEABODY CA
E.E.U.U.
1990

7

6

GHRH (1 µg/K)

SI (7)
.
LAAKMANN G
ALEMANIA
1990

7

5

GHRH (100 m G/K)

SI (7)
.
PORRAS S
ESPAÑA
1997

59

53

GHRH (150 µg)

SI (59)
.
.
TOTAL
.
255
198
.
184
71
A la hora de seleccionar casos para realizar la prueba que nos ocupa, nos enfrentamos a problemas metodológicos insalvables si se es excesivamente estricto. En la clínica nos encontramos con pacientes que se sorprenden cuando investigamos la agorafobia, "ellos nunca han tenido esas sensaciones"; otros refieren haber tenido esas sensaciones desde la adolescencia y lo diferencian claramente de las crisis que empezaron en tal fecha y otro grupo es incapaz de saber si fue primero la crisis o la agorafobia. En fin, distinguir subgrupo con o sin agorafobia es fácil, no tanto saber quién fue primero si el huevo o la gallina. Con respeto al método nos parece poco importante la categoría noxológica utilizada para la selección de casos porque a medida que aumenta la muestra por muchos falsos positivos que se nos cuelen, a la larga y globalmente la hiporrespuesta de GH predomina respecto a los controles.
Criticaremos ahora nuestra metodología, pero no sin antes contar someramente casos concretos que durante cuatro momentos de su evolución han permanecido hiporrespondientes de GH con independencia de sí estaban con fármacos, sintomáticos o asintomáticos; también referir casos asintomáticos que normalizaban la respuesta de GH tras tratamientos estandarizados de larga duración; casos que estando asintomáticos o no, son hiporrespondedores de GH y no consigue la supresión de la medicación y que posiblemente la necesiten de por vida por duro que suene; casos que responden al tratamiento farmacológico, se normaliza la respuesta de GH y consiguen la supresión del tratamiento durante meses con clínica minor, etc. Todas las combinaciones parecen posibles. Justificamos nuestra forma de obrar para no hacer imposible la investigación intentando reunir múltiples subgrupos y nos es obligado ser operativos, que para eso nos tratan de educar.

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